lunes, 8 de marzo de 2010

Lunes 8

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A vueltas con la tragedia y la filosofía. Hoy, y me siento culpable, he recomendado la lectura del Zaratustra a un muchacho de notables actitudes e inmensa ilusión. También le dije que cogiera 'El nacimiento de la tragedia...' y 'Crepúsculo...' Que los leyera a su modo y que ya me diría. No sé, pero lo justo es no recomendar nada y que todo vaya apareciendo -o no- y que tras los años... A veces quisiera ser filólogo, estricto y serio filólogo. Alguna verdad y consuelo hallaría contando y pesando palabras, y hasta llegaría a creer que algo de cierto valor estaba realizando. Además, de ese modo seguro que ningún noble y poderoso joven sería tentado antes de tiempo por la romántica mirada de la enfermedad.
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2 comentarios:

Jesús de la Palma dijo...

Las cosas ocurren porque sí, y quizá fuera parte del caprichoso devenir que tú recomendases a ese muchacho inquieto y con aptitudes todas esas obras maestras del gran Nietzsche.

Lo que acabas de hacer está más allá del bien y del mal, simplemente hiciste lo que tu cerebro te ordenó que hicieras... ¿A qué lamentarse?

No creo que ni tú ni yo tengamos la capacidad de manejar nuestros impulsos, y muchísimo menos de cambiar el transcurso de la fatalidad.

Y, aunque así fuera, ¿de qué serviría?

Jesús de la Palma dijo...

Aunque siendo sincero, yo siempre que incito a un principiante a que se sumerja en la literatura Nietzscheana, recomiendo el Ocaso de los ídolos; a mi entender es bastante ameno e inteligible como introducción a tan complejo escritor.

Cuestión de criterios supongo.

Un saludo...