martes, 13 de abril de 2010

Martes 13 (2)

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Sobre una tarde perdida. No me veo como un noble y tenaz diarista sino como un servilletero, un viejo de vuelta sin realmente haber estado de ida; pero, ¿acaso alguien sabe qué es eso de vivir o cuáles las leyes de la ida y la vuelta? Un vejete cascarrabias y más blando que duro con el cinismo como convicción y señal de la indiscutible derrota; acaso en otra vida alcance el loable y más sabio estado de la ironía, el silencio y la impasibilidad. Entre libros aborrecibles y seres de variada especie que, reconozcámoslo, me hacen mas llevadero mi engendro de vida (aborto, según la edición de Tusquets), mi todavía-no-vida, mi miserable saber estar. Un alma que no soportó la mirada del mamífero y recuperó orgullosa la del reptil más muerto.
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