domingo, 14 de junio de 2009

Domingo 14

En eso de la verdad, la verdad, somos muy hipócritas. 'No lo sé', 'me importa realmente muy poco o nada', son expresiones del ámbito de la mala educación. Pienso, sin embargo, que expresan la mayor cercanía humana con aquello tan nebuloso de lo verdadero, de la verdad de verdad. Nos empeñamos en una extraña e inalcanzable medida, siempre sagradamente heredada, que además de su función socializadora (entiéndase masificadora o clonante, aunque también indiscutiblemente útil y sana en otros casos, los menos) sólo es entendible desde la psicología más básica; aquello que nos permite una amoldación aproblemática y hasta satisfactoria -de sentirse uno realmente satisfecho- al medio. Del individuo al todo social y sus anexos metafísicos. Encubre y fomenta la manoseada 'verdad' (así como la moral y la estética, lo bueno y bello de siempre) los más simplones instintos y sentimientos del sujeto. Una penosa nivelación a la baja, como si dijéramos. Nadie sabe lo que es, y realmente a nadie interesa, pero ahí está, reinante, la palabra más grandiosa que hallamos fabricado por mor del Dios sin alma y del hombre (la Humanidad) siempre por venir.

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