martes, 9 de junio de 2009

Libros

Junto al Cervantes de Fernández Álvarez llevo el 'En torno a la lengua vasca' de Pidal. Letra grande y pocas páginas... ¡menudo refrito voy a sacar! Cuando la filología es una rama de la poesía es cuando vale la pena leerla. Todo, o cualquier cosa, con tal de despistar a la lógica y al análisis.
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También me han regalado un libro inencontrable sobre la repoblación alemana de Despeñaperros. Parece interesante, de verdad, pero ahora me falta tiempo.
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Vuelvo a Pidal. Magnífico. La indiscutible antigüedad del vascuence no lo hace portador de ninguna sabiduría especial. No lo acerca más a ningún dios sabio. Un 'megalómano disparatar' es confundir la lengua con la verdad eterna. El mundo, la vida, el universo, no es una degeneración físico-moral de lo vasco. Ni en el Paraíso lo fue, ni en el Juicio Final será necesario el vascuence. En el mientras tanto, opino yo, tampoco es que sea muy útil.

6 comentarios:

Martín López dijo...

El libro repoblacional parece apasionante. A ver si me los pasas. ¿No hubo repobladores españoles en Alemania?

Egoficción dijo...

Riéte, pero en tu zona también hay injertos nórdicos. España, como dijo aquél, repobla espiritualmente.

Martín López dijo...

Hombre, yo muy moro no parezco. Blanquinoso y mucho. Lo que pasa es que el doble López más allá de Castilla me parece a mí que no. Pero López viene de Lupo, y este de Wolf. Qué cosas, no?

Egoficción dijo...

Los López sois vizcaínos. Lo mio es más fácil... bereber ilustrado.

Martín López dijo...

Lo de las contradictio in adjectio... tú lo llevas bien, no?

Egoficción dijo...

¡Cómo sois los hidalgos vascongados!