martes, 17 de marzo de 2009

Manifiesto discutible

Nunca hay nuevos sentimientos ni nuevas estéticas, ni nuevos hombres (en verdad, hombres, no sé si los hay, ni nuevos ni viejos); ocurre, sin embargo, que a veces lo más elemental parece extraordinario de malgastado que se nos aparece que ni se le reconoce. De tan olvidado que permanecía a los fondos de la Historia y la costumbre. Para eso están lo poetas, para eso vienen al mundo. Nadie los crea ni nos los manda ni los planifica, sino que la misma herrumbre que secretamos mecánicamente los forma para ser la indiscreta y callada cenicienta de los más elevados reinos humanos. Al amar y al odiar, siempre, siempre la hollín más venenosa tras nuestros pasos… … y siempre, siempre, el poeta. Ajeno a cuanto no es de hace un trillón de años, ajeno a la memoria que no sea de antes de cualquiera de nosotros, ajeno al arte y a la estética que él trae en sus bolsas, incomprensiblemente ajeno a tantas cosas… Ve las formas elementales del modo más elemental; ahí siendo, sólo excusas para el rito y el misterio de la vida; para el enigma y la ficción y la danza de los genes y el azar; lo elemental… eso tan indecible, o sólo algunas noches de soledad o junto a un bello cuerpo desnudo… Lo más primario, lo que no se dice -porque lo elemental y primario no discurre- lo más tenue y silencioso… Al amar y al odiar, siempre, siempre… …y siempre, siempre, el poeta.

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