miércoles, 25 de febrero de 2009

25 de Febrero

Siempre se nos escapa algo, como si se escurriese entre los dedos. Pensamos que es importante lo que nos huye, y quizá no lo sea, como el eco de la nada resonando en nuestro vacío interior. Tal vez, es cierto, se trate de algo realmente valioso, como una clave del cosmos y del microcosmos. Pero no lo creo. Cuando no estás en ningún lugar, cuando te trasciendes -leyendo, llorando- estás en ese mundo inexistente y preciado que crees anhelar. Estar sin estarlo realmente. Se te escapa de entre los dedos, como un vívido sueño se esfuma al despertarte e intentar apresarlo. Una insatisfacción es la causa, no el efecto (los filósofos confundís siempre lo último con lo primero) de tal desbordamiento el ánimo. Será la caótica evolución (pero entonces no se trata de ninguna evolución) del propio pellejo acosado por los vientos siderales el tema, el único tema de la poesía. El viento y la nada de carne y sangre contra la que se estrellan. Acción reacción. Pura ciencia, pura teología.

Su cuerpo se estremeció unos instantes
antes de que su alma se percatara,
y después el Universo justificó
tan extraordinario hecho
para que el pánico y la vergüenza
no fuesen la única palabra.
.
Pero esta es sólo la forma
como lo dice el poeta, y la verdad,
ya lo sabemos, es más simple.
La vida, el Ser, tu y yo,
somos inocentes errores sin solución.

No hay comentarios: