lunes, 3 de marzo de 2008

Educación

Me entristecen, como un bello y melancólico ocaso, los heróicos esfuerzos de algunos por hallar una racionalidad, o una irracionalidad denunciable y rectificable, en el actual sistema educativo (lo de educativo... ya saben). Pienso que la cosa es mucho más fácil e irremediable. Los promotores de este sistema son gentes inteligentes que saben muy bien lo que buscan. Tan inteligentes que lo consiguen. Tan inteligentísimos que la crítica mayoritaria que reciben desde todos los sectores e ideologías no les hace sonrojarse ni perder las elecciones. Tan hiperinteligentes que han conseguido que la educación no sea un problema importante para casi nadie, porque para casi nadie es realmente esencial la formación rigurosa y respetuosa de la juventud.
Por eso no le veo solución, al menos en los siguientes 25 años, porque hemos asumido la irreversibilidad del mal entuerto pedagógico progresista en que gente muy inteligente nos han metido. Tan inteligentes que a sus retoños, los futuros herederos y dirigentes del solar, les buscan otras alternativas, tan inteligentes que no pierden, ni perderan en muchos muchos años, las elecciones.
¡Qué lento, que dañinamente lento me resulta este festejeado ocaso!

No hay comentarios: